in

La fundación de los cuatro señoríos

Octava, de diez partes

Tepeticpac: Primer Señorio

Para hacer el encantamiento, Camaxtli les pide que se pongan en oración durante cuatro días, de manera constante e ininterrumpida, también les pide que presenten una mujer de noble linaje y muy hermosa, que tuviera una teta grande y otra chica, se dieron a la tarea de buscarla entré las jóvenes mas hermosas .

La doncella Tlaxcalteca que se escogió, era muy hermosa y reunió los requisitos solicitados, se llamaba Mextlitl. Luna.

Mextlitl, fue llevada al templo de Camaxtli y le dieron a beber una infusión de yerbas, el cual le provoca que la teta grande tuviera leche, al momento de exprimir, solo salió una gota que la depositaron en el Teotetl, que significa piedra de la divinidad, era un vaso de obsidiana, labrado con esta piedra, que era muy común y muy estimada en este lugar.

El Teotetl sagrado lo depositaron en el altar y lo cubrieron con ramas de laurel, varas tostadas, cañas de carrizo, y puntas de nervios de venado, continuaron con las ofrendas de papel blanco de ámate cortando en cuadros, una planta Espinosa que se llama huixcolotes, y picietle, que era una yerba que parecía Heleno, lo conocemos como paxcle.

Posteriormente, agregaron aromas hechas de rosas y flores del lugar y ofreciendo codornices, culebras y conejos.

Puesto en obra el encantamiento, los sacerdotes del templo llamaron: Achcauhtli Teopixque, y al sacerdote mayor lo llamaron: Tlamacazca Achcauhtli, el cual comenzó a hacer oración y a sahumar el altar donde está el vaso sagrado con la gota de leche de hermosa Mextlitl, lo hacía, por la mañana, a medio día, antes de la puesta del sol, y a media noche, siempre miraba el vaso sí se obraba algo , lo cual no veía ningún efecto que presentara la gota de leche, que estaba casi seca , marchita, y encogida.

Los Teoculhuantecuhtlicuanes, estaban afligidos y muy preocupados, estaban ya en el Tercer día, a un día de la siguiente batalla que sería la definitiva .

Los Tlaxcaltecas, veían con asombro él inmenso ejército de los Huejotzingas que venían con sus aliados y muy bien ataviados, estaban ya tomando su posición de atraque al Texcayatl para poder romper los fuertes de los Tlaxcaltecas, quienes veían con gran admiración, el valor de su sangre hermana de desafiar al querer conquistar con gran valor y temerario ánimo , el esplendoroso Texcayatl.

El sacerdote, T la maca z ca Achcauhtli, no cesaba en sus ruegos, el tiempo se le había venido encima, la preocupación iba en aumento y el vaso sagrado no presentaba ninguna reacción, los Tlaxcaltecas mayores, continuaron con sus ofrendas a Camaxtli pidiendo que no los desaparece en esta batalla final.

Entrada la tarde noche del tercer dia, el sacerdote y los Tlaxcaltecas mayores, descubrieron el Teotetl, y se dieron cuenta que estaba lleno de espuma, que se desparrama en gran abundancia y se vertía por todo el altar, observaron que las flechas y lanzas estaban formadas y en su perfección acabadas y cubiertas con la espuma de la leche que salió del vaso sagrado, que serán letales al incrustarse en el cuerpo de los guerreros Huejotzingas.

El encantamiento que esperaban estaba hecho, la gota de leche que brotó de las entrañas de la doncella Tlaxcalteca, con su prodigiosa espuma, que cubrió las flechas y lanzas, son altamente mortales y repercutirán en el destino de esta cruel e infame guerra entre hermanos.

La señal de Camaxtli había llegado, los Huejotzincas estaban al pie del Texcayatl desde muy temprano del cuarto día, con grandes gritos y alaridos, el toque estremecedor de sus Caracolas y sus huehuetl, y el retumbido de sus teponaxtles y llenos de gran furia, esperando impacientes la inclinación del Macahutl, para darle inicio a la guerra.

Los capitanes Tlaxcaltecas, ubicados estratégicamente al rededor del Texcayatl, para su resguardo y defensa, se dejan escuchar cientos de Caracolas que anuncian la hora del inicio de la segunda y última batalla definitiva, donde tendrá que surgir un vencedor, ya no habrá descansos, los lanceros, los hondero, los de las cervatana, los de las lanzas, y los del Macahutl, esperan la orden de ataque.

El silbato de la guerra se escucha en lo alto del Texcayatl, cientos de éstos hacen la replica al rededor del cerro, al mismo instante que los capitanes generales Tlaxcaltecas, bajan el Macahutl a medio cuerpo, lo mismo hacen los Huejotzingas señalando él inicio de esta sangrienta guerra .

Un griterío ensordecedor se deja escuchar al pie del Texcayatl, los de Macahutl y chilmallis de ambos ejércitos con sus pantlis alzados e indomables guerreros llenos de furia dejan caer los macanas sobre los chilmallis escuchandose un estruendoso impactó .

Continuara…

Comentarios

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Loading…

0

Convoca Sepe a participar en el 1er. Concurso nacional de arte gráfico “por todos, úsalo bien”

Realiza “Ruta por tu salud” más de 32 mil acciones en el municipio de Tlaxcala